domingo, 12 de mayo de 2013

Claudio, tío de Hamlet. El Sol de York.

Visitar una sala nueva siempre es motivo de alegría. En estos momentos, tener el arrojo de invertir pasta en crear un espacio así es de amar la profesión y mientras no demuestren lo contrario, es también motivo de celebración y de apoyo.
El espectáculo tiene cosas muy chulas y otras un poco... cutrecillas o no muy bien resueltas. Hay que tener en cuenta que el espacio limita y que no deja de ser un montaje "menor" en cuanto a medios. Bonito juego de espejos, escenas bien resueltas y ritmo bastante certero. La muerte de Ofelia, por ejemplo, siempre es bella, y en este caso también. Preciosa, con dos elementos pero muy bien empleados. Quizá no terminan de funcionar del todo algunos cambios y los cambios de personaje. Pero en general está todo bien resuelto. Sin tirar cohetes tampoco, simplemente bien. Y funciona.
Los tres actores están muy voluntariosos y eso es de agradecer. Sobre todo si tienes un público de  doce personas. Y no digo ninguna tontería. He visto hace no mucho una función en la que éramos pocos, y los actores torcieron el morro y se dedicaron a pasar texto. De todas formas, con tan poco público es muy jodido que se cree magia. Una lástima. A pesar de su gran trabajo, los tres actores están en registros y resultados dispares.  Eduardo Mayo está muy voluntarioso y lo que hace lo hace bien, pero no me terminó de transmitir todo lo que él quería. Verónica Ronda tiene un registro afectado que no es mi preferido, pero consigue estar mejor como Ofelia que como Gertrudis. Y alguno de sus cambios resultaban confusos. Y Ernesto Arias es evidentemente un gran actor. Pero la sensación que tuve con él era de que "tiraba" demasiado el texto, y a pesar de querer darle naturalidad a su interpretación, lo que consiguió conmigo fue sentir como que todas las escenas eran de transición, y que en la siguiente escena iba a haber un pico. Quiero decir, que parecía que la escena importante iba a ser la siguiente. Y así casi toda la función.  De todas formas, aplaudí con ganas el trabajo de los tres, porque se lo merecían.



Lo que sí que no me convenció fue el texto. Tanto en "Los últimos días de Judas Iscariote" como en "Juicio a una zorra" no se altera la historia. La historia es la que es, todo depende de "quién cuente la historia". En las dos obras, sus protagonistas cuentan su punto de vista de los mismos hechos, que son lso que son. Simplemente ( o no tan simplemente) te cuentan su "relectura" y reinterpretan los hechos. Aquí sí se inventan hechos que ni siquiera son históricos, sino que están basados en un texto teatral. Alterar de esa forma unos hechos "creados" me parece una licencia que valdría si estuviera bien resuelta, pero, por ejemplo (spoiler) el embarazo de Ofelia da un enfoque a la acción que no tiene nada que ver con la historia original.
Vamos, que tocar un texto como "Hamlet" es osado. Y si sale bien, guay, pero si no sale bien, como que no mola. Y la historia que me contaron anoche a mí no me funcionó. No es la de mi Hamlet. 

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