jueves, 23 de mayo de 2013

Por un infierno con fronteras. La casa de la portera.

Anoche volvimos al templo del teatro que más me gusta de Madrid, La casa de la portera para ver "Por un infierno con fronteras". La autora: Denise Despeyroux.



Hemos estado años enterrados bajo montañas de trabajo y hemos dejado de lado el teatro. Cuando lo retomamos, uno de los hallazgos más brillantes fue "La realidad", de la misma autora. Aparte de un texto magnífico, supuso el descubrimiento de un actrizón como Fernanda Orazi. Todo un recital de sabiduría. Así que esperábamos un pedazo de texto. Y qué quieres que te diga, pero salimos un poco como que vaya. Es indudable el grandísimo talento de la autora, pero quizá por el formato de la sala o no sé por qué, pero creo que el texto (y no quiero destripar nada, porque tenéis que ir a verlo sí o sí) empieza bien, sigue bien, hay una segunda escena que te sugiere cosas nuevas, pero hacia el final, flaquea un poco y lo que sugirió en esa segunda escena, como que se diluye, se ralentiza, se hace un poco confuso y acaba sin terminar de rematar lo que podría haber sido un gran texto. Eso sí, es un divertimento en el que las dos actrices están pa comértelas. Carmela Lloret te da un yuyu desde que aparece que pa qué. Piensas, "dios mío, si la tuviera de amiga, estaría mirando de reojo todo el rato". Está fabulosa. Se compone, se descompone, cambia, va y viene como le da la gana. Grannnnde. Y Sara Torres es de flipar. Cada minigesto, cada mirada, cada inflexión, son las de una terapeuta. No interpreta un papel, sino que crea y se convierte en ese personaje. Me encantó.
Claro, el listón de La casa de la portera está tan alto, que cuando ves algo un pelín más flojillo parece que te desinflas. Pero no. Aunque para mi gusto el texto no termina de redondear lo que promete, el espectáculo merece la pena por las actrices, por la autora y por el sitio.

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