lunes, 8 de julio de 2013

La danza de la muerte. La puerta estrecha.

Yo tengo debilidad por Strindberg de toda la vida. Motivos personales, claro. Y "La danza de la muerte", pese a no ser de las obras que tengo más estudiadas, la tengo asociada a grandes recuerdos de mi infancia en Valladolid. Reencontrarme con ella años después, en un sitio tan mágico como "La puerta estrecha" es un gusto. Hace un tiempo vimos allí un Pinter (tres personas de público, patético) y ya entonces el espacio determinaba parte de lo que veíamos. En esta otra función, creo que hasta más aún. Suelo sucio, paredes rajadas, aspecto como de establo o de sótano. Más bien de sótano. Y acierto en hacer que los personajes entren y salgan por una rampa. Es como si bajaran de la realidad a un submundo habitado casi por zombis, o muertos en vida. Una tumba a la que se accede por una rampa que hace además mucho ruido. Acierto total.
Y he hablado de Pinter porque también hay un cierto y lejano recuerdo. Diálogos crípticos y  herméticos que parece que Rodolfo Cortizo entiende a la perfección. 



Nicolás Fryd está exagerado, pasadísimo, hasta esperpéntico. Bien, es una opción. Y estilísticamente muy válida si la contrapones al registro de Victoria Peinado Vergara. Aunque Fryd se deja la piel, a mí había algo que no me terminaba de llegar. No me preguntes qué, pero me pareció un poco desmangado. Aún así funciona bien junto a su compañera, que tiene un registro totalmente opuesto. Ella lleva la procesión por dentro, o el entierro. Gran control físico, fabuloso dominio vocal y una intensidad acojonantes. La única pega, es mi manía personal. Se come todos los finales. Mejor dicho, suelta alientazos en los finales. En todos. Y no tiene el más mínimo problema vocal, al contrario. Tiene buen timbre y proyecta divinamente, y vocalmente trabaja de maravilla. Pero termina todas las frases con aliento. Sus otros dos compis... regu. Pero bueno, sólo son catalizadores de la batalla mortal que se tiene este matrimonio. Yo quizá los vea más caníbales de lo que son, como que con cada frase se dieran un mordisco y se arrancaran un trozo el uno al otro. Pero esa es mi visión. La del director está clara, es coherente, está muy bien llevada, y muestra mucha maestría. Aunque para mi gusto... una vueltecita de tuerca más habría molado. El texto y el montaje son una apisonadora emocional.

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