martes, 26 de noviembre de 2013

Dos Ninas para un Chejov. La casa de la portera.

Yo no sé si hay alguien en el mundo mundial que defienda "La casa de la portera" más que yo. Siempre lo he dicho y de momento, siempre lo diré. Y ya ni te cuento las nuevas iniciativas como "La pensión de las pulgas". Martret y Puraenvidia lo tienen clarísimo. En esta época de ataque al teatro y a las artes y la cultura en general por parte de los que "nos gobiernan" si hay problemas para llevar el teatro a las salas, habrá que llevar el teatro a donde sea. Porque no nos callarán. Así crearon el templo del Off Madrid, "La casa de la portera" y ahora "La pensión de las pulgas". Pues sí, antes muerta que acogotá.
Eso no significa que todo lo que el resto de los mortales vemos en "La casa de la portera" sea maravilloso, ni siquiera buenísimo. Como este "Dos Ninas para un Chejov". A ver, está bien, no digo que esté mal, pero te quedas un poco chof. Como si hubieras visto un microteatro alargado.



El texto está bien, presenta a dos aspirantes a actriz que son perfectas como prototipos. Una va a al casting un poco a lo loco, esperando que algo pase y salta a la fama y al cine y la otra, la más experimentada, está de vuelta de eso, ha hacho pelis de realismo social de esas que nadie recuerda muy bien los papeles secundarios, series de las que no ha visto mucha gente y se considera actriz "de teatro". Eso lo hemos oído mil veces y yo lo he dicho durante mucho tiempo, que un actor de verdad se forja en el teatro. El caso es que cada una por su parte llevan escrito en la frente que no se van a comer un rosco. La joven por insensata y no tener ni pajolera de prepararse un papel y la otra por derrotista, por pensar que nunca la han elegido para nada y que ahora será igual. Aunque en el fondo cada una le da una lección a la otra. La joven al final no es tan pava y demuestra que también tiene ilusiones y una visión optimista de la vida, que su compañera no tiene, aunque presuma de ser mucho más "actriz" y de prepararse más y mejor los papeles. El conflicto empieza bien, ellas están estupendas, cada una en su papel y en su estilo pero de pronto se acaba. No llega a tres cuartos de hora. Y eso, no sé, lo que ves está bien, pero cuando se empieza a calentar el asunto y Miriam Montilla se ha lucido con su monólogo de "La gaviota", se acaba. Y la gente se queda así como que no sabe si aplaudir o no, hasta que ya el oscuro te dice que es el momento. Con lo cual es que la historia no está cerrada. El público no es tonto y a todos nos faltó "algo más".
Pero vamos, que las dos actrices estupendas y que lo que ves está bien, aunque eches en falta un poco más.   
  

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