lunes, 11 de noviembre de 2013

La veritá. Valle Inclán.

Uno dentro de su humildad, ha visto algo de circo contemporáneo. Supongo que mucha gente del público de estos días en el Valle Inclán, también. Pero otros igual no, y puede que hayan seguido relacionando "circo" con elefantes, leones, payasos y trapecistas al uso. Desde hace bastantes años se hace un circo mucho más teatral (en el sentido de espectáculo con una cierta historia y sobre todo con magia) que se ha alejado de la estampa típica del circo como sucesión de números y de animales. En España hay compañías dedicadas al circo ( a este tipo de circo) y alguna escuela, como CARAMPA, por ejemplo, que luchan más que nadie por mantener vivo este arte grandioso y estremecedor. Si mantener viva cualquier forma de arte hoy en día es tarea difícil, lo del circo ni te cuento. Y la formación peor todavía. Y en música, teatro, cine, pintura, escultura, circo etc... sin formación no hay avance. Afortunadamente estas compañías y escuelas se preocupan por mantener vivas estas disciplinas contra viento, marea y ministerios.
Bueno, coño, que me lío.



"La veritá" es un espectáculo de circo contemporáneo que lo tiene todo para encandilar al respetable. Con la "excusa" del telón famoso que creó Dalí para un ballet con música de Wagner, la compañía recrea un mundo cachondo como de cabaret antiguo, donde se van a suceder los números. La excusa no pasa de ser eso, una excusa, pero la subasta de dicho telón sirve para presentarnos a los payasos que servirán de hilo conductor de los números circenses. Buenos payasos, mantienen la carcajada de la gente manteniéndose siempre en el tono justo. Se llevan a la gente de calle, normal. Los números son prodigiosos, los artistas, brutales, la gente disfruta, ríe, grita, aplaude y se lo pasa pipa. Los 13 componentes son asombrosos todos ellos. Anda que hacer un número de malabarismo con bolas subido a unas zapas de ballet ¡en puntas! tiene mérito. Acrobacias, equilibrismo, trapecio, diábolo, cintas, malabares imposibles, mástil, contorsionismo, de todo y todo de forma magistral.
Pero... y ahí voy yo, quizá los números musicales fueran un poco más flojos y lo que sí faltó, para mi gusto, fue magia.  
He visto muchos circos en los que te quedas pegado a la butaca, no sólo por las cosas que hacen los artistas, sino porque se crea un ambiente "mágico" que envuelve todo. Este espectáculo tenía un aire más cabaretero que mágico. Que quede claro que no lo digo como crítica, el espectáculo es muy bueno y me gustó mucho, pero yo particularmente prefiero ese otro tipo de circo, el circo mágico. Y he visto incluso espectáculos de gente recién salida de la escuela que tenían ese toque. Ese algo indefinible que hace que te vayas a casa flotando y recordando tus propias sensaciones o te vayas comentando lo difíciles que eran ciertos números.
Mi enhorabuena a los organizadores por haber metido en este ciclo, y en un teatro nacional por fin un espectáculo de circo. La gente estaba encantadísima y disfrutaron como locos. Pues eso, señores míos, si este circo ha funcionado, programen más circo, por diossss, que a la gente le flipa y los artistas que se dedican al circo merecen y necesitan apoyo desde las instituciones, a las salas y al público.
   

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