jueves, 14 de noviembre de 2013

True West. Teatro Lara.

Pues no sé si es que yo, como venía de ver otra vez "Diario de un loco", tenía la cabeza en el Matadero y la nariz en la luna o qué, pero me aburrí soberanamente.



El texto de Sam Shepard como muchas veces, habla de perdedores. Ex-cambatientes de un mundo rural perdido pero añorado como bueno.
¡Spoiler! Pa que luego digáis que no aviso.
Dos hermanos que se llevan a matar y son como polos opuestos se reunen después de un tiempo para no sé qué. Igual no me enteré. Se supone que tienen que estar un tiempo juntos para limar odios o asperezas para conseguir algo. Claro, hay mucha lucha y mucha discusión, y al final el pijo se amacarra y el macarra saca el escritor que lleva dentro. Ligero cambio de roles. Pero ligero. Entre medias un productor y una madre que si no apareciera, daría igual. Ah, yo lo del "realismo mágico" que pone en la publicidad... no sé, te juro que no sé dónde está.
Los actores son buenos. Son muy buenos. (Los actores en España, por lo general son buenísimos, hay una cantera pa que luego digan que si los ingleses, los franceses...). A algunos los había disfrutado en aquel fabuloso "Los últimos días de Judas Iscariote", uno de los mejores montajes del año pasado. Pero noto en todos ellos que el intenso trabajo de preparación, el currazo que parece que se han pegado en los ensayos, se ha quedado fijado pero no asimilado. Me da la sensación de que tiene muy claras las acciones, las reacciones, los conflictos, los secretos pero que no les sale de forma orgánica. Es como si marcaran la coreografía e intentaran sacar una verdad y unos sentimientos que no siempre salen. El otro día no salían. Y les veías desde el segundo uno gritando, enfadándose demasiado, marcando los personajes de forma exagerada para ver si así surgía la magia. Y no surgió. Y sí, corren, saltan, gritan, lloran, sudan mucho, pero pa mi gusto, les falta verdad. Pero verdad de dentro. Claro que yo creo que el texto no ayuda nada. Y lo siento en el alma, pero no entiendo en absoluto cómo una actriz tan buenísima como Inma Cuevas está haciendo ese papel. Lo primero, porque no le va. ¿Por qué está haciendo de madre de Israel Frías y de Luis Rallo? Por dios, me parece un despropósito. Y luego lo que hace no me gusta nada. No entiendo que haga lo que hace. Aparte de que me sobra el personaje. Quiero decir, que si no aparece, da igual. Ni aporta ni cambia nada.
Bueno, que yo qué sé. Que ojalá les siga yendo tan bien, que vaya mucha gente, que duren en cartel muchos meses y que sea un exitazo porque los actores se merecen eso y más. Pero lo que es este montaje, a mí no me gustó nada. Y ya lo siento, pero es que lo que me gusta, me gusta, y lo que no me gusta, no me gusta. 

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