martes, 10 de diciembre de 2013

La flauta mágica. English National Opera.

Pues mira tú si somos pavos, que ni nos habíamos coscado de que lo cantaban en inglés. Lo pone bien clarito en la web, pero con la emoción de que el director de escena es Simon McBurney, el director artísitico de los Complicité (los de "The master and Margarita" de este año). Claro, qué más quieres. es que con eso hasta el reparto te da un poco igual. Aunque miras, ves cosas y dices, "oye, pues qué buena pinta". 
Pero sí, por pavos, resulta que la cantaban en inglés. Si lo llego a saber, ni McBurney, ni Complicité, ni san dios, yo eso no lo veo ni jarto de vino. Pues porque no, porque está compuesto en alemán, y cada sílaba coincide con una nota concreta. Y que no, vamos, que no, que "Ah, ich fühl's", "Der holle rache", "Dies bildnis", "O zittre nicht" etc son así, y no de otra forma. No y no. 
Pero bueno, por pavos, nos lo comemos. La puesta en escena bueno, mona. Una gran rectángulo central que lo mismo sirve de macro-mesa como de lo que sea menester. Bien el movimiento y las luces. Momentos ingeniosos, como el vuelo de los protas cuando van pasando las pruebas o la interacción con los músicos. 



Orquesta aburrida de cojones. Gergely Madaras dirigía a este grupo de músicos aburridos. Eso no era ni Mozart ni ná. Sin ningún brillo, ni mordiente, ni picardía. Todo aburrido. ¡¡¡Y tiene delito tocar una flauta aburrida!!! Claro que, un detalle, tras el descanso, apareció una viola con el bolso y unas bolsas de la compra. Se debía de haber comprado enfrente una blusa o algo y allá que iba ella con sus bolsas. Otra chica, un violín en este caso salió con un café del Starbucks y lo puso en el atril tan ricamente. Y allí estaba ella, dando sorbitos cada vez que no tocaba. A mí eso me parece de una falta de profesionalidad horrible. Igual por eso tocaban tan mal, porque es que sonaron sosos, aburridos y a ratos, como el culo.
Los tres niños, aparte de ir hechos un asco, con pinta como de espíritus de peli japonesa de miedo, o de enfermos terminales, cantaron horrorosamente mal. A destiempo, desacompasados con la orquesta y con unos gallos brutales.

    

Tamino el pobre, Ben Johnson, al principio iba en chándal aunque luego se apañó un poco y con su ropa de camuflaje, fue de los mejorcito de la noche. Sin ser un gran cantante, mantuvo el tipo y dio prácticamente todas las notas. O casi todas.
Pamina normal. Devon Guthrie sí que dio todas las notas. Bueno, más o menos. y aunque a la pobre la tenían como puta por rastrojo pacá pallá tol rato, la chica mantuvo el tipo divinamente y logró sobresalir del resto. Aunque claro, tampoco era tan difícil.
Monostatos, Brian Galliford, cantaba como Rex Harrison en "My fair lady". Sarastro, James Creswell, no tenía graves. Y encima le pusieron a soltar un discurso micrófono en mano mientras tocaban la obertura del segundo acto. No lo que luego habla antes del "O Isis und Osiris", no, otro discurso más que se inventaron y que el hombre recitó encima de la orquesta. Claro que para lo mal que tocaban igual hasta fue mejor. Papageno bien. Roland Wood se llevó la mayor ovación de la noche. Merecida. Y la reina de la noche, Cornelia Götz fue un auténtico escándalo.



Aparte de que la mujer iba hecha un cristo, en silla de ruedas y sucia como una rata mojada, cantó que ni te imaginas. El "O zittre nicht" lo salvó, aunque cuando empezó con la segunda parte, con la coloratura, aquello fue un desbarajuste que ni te cuento. Todas las notas fuera de sitio, desafinada, un horror. Pero nada comparado con el "Der holle rache". es como si lo hubiera cantado yo. Todo espantoso desde el principio, pero ya cuando llegó al momento crítico, te juro que flipamos. Lo que es no dar NI UNA sola nota. Pero ni una. Y para más inri, cuando se acercaba al momento crítico, se empezó a INVENTAR las notas. Ni un solo agudo parecido siquiera a los escritos por Mozart. Horrible, espantoso, desafinado, espeluznante, terrorífico. Como diría mi amigo Juan Mairena, "en la vida he visto cosa de la manera". Todo lo que se diga es poco. Horripilante.



En fin, un espectáculo en el que parecían más preocupados por que las proyecciones cayeran en los sitios marcados que por hacer algo medianamente decente. De verdad lo digo, si veis esto anunciado en algún sitio, huid corriendo. Gastáos el dinero en un concierto de la Pantoja o de Manu Tenorio. En lo que sea antes que en este horror.  

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