sábado, 25 de enero de 2014

El huerto de guindos. La casa de la portera.

¡¡Cualquiera diría que vivo en "La casa de la portera"!! Pues mira, porque no hay camas, que yo sepa, si no, igual pedía un edredón y listo. Total, lo veo casi todo y quiero ver más y más.
Y qué quieres que te diga, si es para ver además cosas como "El huerto de guindos" pues sí, me mudaría mañana mismo a la calle Abades.

Como siempre, voy a ser lo más sincero posible. Y supongo que, como siempre, mezclaré conceptos e ideas, pero ahí estáis vosotros para ordenarlas.



Chejov es sin duda un icono y un talismán para La casa de la portera. Y para Raúl Tejón, el brillante director de este montaje. El texto es.. bueno, histórico, una obra maestra de la literatura. Buena versión, conservando toda la esencia de Chejov aunque con algún término quizá demasiado moderno que descoloca un poco sobre en qué época está situada la acción. Personajes y situaciones perfectamente dibujados tanto desde la dirección como desde la interpretación. Buen ritmo que quizá decaiga un poco tras el "número de magia". Como espectador agradezco de pronto ese momento lúdico que relaja un poco la tensión que hay creada con tanta mirada intensa. Como cuando Germán ofrece un caramelo al público, detalles que relajan un pelín. Es como un plano general en una peli de Antonioni. Puede que suene irreverente, pero quizá hay un excesivo "respeto" por el texto. Todas las escenas finales tienen un ritmo algo cansino. Imagino que la belleza del texto y el amor por los personajes hacen duro el meter tijera o el darle más vidilla al asunto, pero cierto es que el ritmo decae algo hacia el final. 
Lo que sí hay es un efecto realmente mágico. A ver cómo lo explico. Sinceramente creo que el tono actoral es variado. Hay varios registros interpretativos. A mi concretamente el de Consuelo Trujillo no me gusta. Sí, da el papel perfectamente. Está maravillosa como señorona anticuada y algo afectada. Pero su forma de hacer no me resulta orgánica. No es la forma que más me gusta. Pero... funciona que te cagas. Bárbara Santa-Cruz está para comérsela (aunque cuando grita se atropella un poco y pierde fuerza) y mira con una intensidad... Sabrina Praga está bien, mira también muy bien y tiene una voz preciosa, aunque debería jugar más, está un pelín envarada. Alicia González está maravillosa. Como David González. Felipe G. Vélez representa perfectamente el pasado, ese mastodonte que ya no es lo que era y que deambula dolorido sin saber muy bien a dónde ir. Carles Francino está fabuloso. Y además tiene una voz y una forma de decir que te enamora. Germán Torres es un actor sublime y está para comértelo. No hay premios suficientes que hagan justicia tanta calidad. Y luego aparte está Nacho Fresneda. Ha creado un personaje que como el Alain Delon de "El Gatopardo" llega del pueblo y casi sin querer se hace con la herencia de los absurdos nobles que se han dejado comer por el desarrollo. La casa de la portera es lo que tiene, y es que teniendo tan cerca a los actores, cualquier falsedad, cualquier minigesto que no salga de los mondongos canta soleares. Y yo tuve a Nacho a 20 centímetros (con perdón) de mis morros. Y te juro que todo lo que había detrás y dentro de cada mirada y de cada respiración era VERDAD. Sólo puedo decir que ha nacido un nuevo icono en mi histérica vida. Y es este pedazo de  señor. Brutal, acojonante, sublime.
Ah, coño, lo del "efecto mágico", que es que me lío y no sé ni por dónde me llego. Bueno, pues eso, que a pesar de que el registro de los actores es variado, el efecto que se produce es extrañamente mágico. Y es cómo "suena" la función. Si cierras los ojos y sólo la escuchas o si te fijas en cómo "suena", es prácticamente una sinfonía. Cada pieza es aparentemente muy diferente de las demás, pero todas unidas son exactamente como deben ser. Y toda la función "suena" como una sinfonía. Cada pieza en su justo lugar e intensidad. este milagro lo he vivido pocas veces, lo aseguro. Y eso es, por supuesto, aparte de labor de los actores, responsabilidad del pedazo de director sabio y sensible que es Raúl Tejón. ¡¡¡Joder con este chico!!! Todo lo que hace lo hace superbien!!!  

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