viernes, 28 de marzo de 2014

Magia café. Cuarta Pared.

Antes de que empiece el espectáculo, y por si acaso no lo sabías ya, te explican Paloma Pedrero (autora y directora de este montaje) que se trata de un experimento. Es fruto del trabajo de una ONG que curra con gente en riesgo de exclusión social y con actores profesionales. Utilizan el teatro como forma de terapia, de socialización, de integración y de desarrollo personal. El resultado final, evidentemente no se puede juzgar como harías con un montaje del CDN. 



El resultado es una fiesta de la diversión. La historia de un café dirigido por tres mujeres desplazadas. Una separada, una emigrante con una historia cruel detrás y una cría que quiere ser hija, novia y madre y que añora a su mamá, a su abuela y una vida "normal". Regentan un café en un edificio ocupado donde se reunen todos los "desarrapados" de una sociedad que los crea y los abandona. Allí se juntan todos haciendo teatro, aprendiendo unos de otros, conviviendo como una inmensa familia cuyo único "delito" es ocupar un edificio abandonado. Tendrán que intentar convencer al "mandatario" cruel y asqueroso para que les deje seguir allí. Pero ahí es donde empiezan las sorpresas.

El teatro puede tener muchas utilidades. Puede servir para ilustrar una realidad a veces oculta o incómoda. Casi siempre tiene una labor política. Porque política es mover conciencias. Y puede tener una utilidad social. Resultados aparte, es una gozada ver cómo esos chicos y chicas actúan, dicen sus textos, cantan, disfrutan como locos y encima te dicen que desde que hacen teatro sus vidas tienen más sentido, que son más felices, que se relacionan mejor con su entorno y con los demás, con los que miramos para otro lado.
Un gustazo ver que el teatro puede ser útil para darles a determinadas personas un lugar y un porqué que nosotros mismos, los listos, los hábiles, los enrollaos no les damos. Lección de teatro como arma social que da gusto ver.

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