martes, 22 de abril de 2014

"Apesta" y "Morir de amor". Monográfico sobre Erik Rodríguez.

El título de esta crítica parece raro, lo sé, pero me explico. Erik Rodríguez es un actor que ha participado en tres funciones distintas en el FIT de Bogotá. Le hemos visto sólo en dos de ellas. De la primera, "Apesta" salimos tan flipados que no dábamos crédito a lo que habíamos visto. La segunda, "Morir de amor" sólo confirmó lo que ya sabíamos. Que Erik es un portento. Un ser especial tocado por los dioses. De esas maravillas de la naturaleza que nacen uno cada cien años. No he visto cosa igual en la vida.




Por partes. "Apesta". "Apesta" lo tiene todo para gustarme. 30 espectadores metidos en una casa. Hay momentos de la acción en los que estamos todos juntos y otros en los que nos separan por grupos y cada uno va viendo lo que le sucede a cada uno de los cuatro personajes de la historia. No puedo contar mucho sin revelar los secretos de la función, pero si algún programador lee esto y quiere saber detalles, que me pregunte. Eso sí, aviso. El programador que decida traer esto a España va a tener la suerte de llevarse el honor de traer el espectáculo del año. Os aseguro que esto sería un bombazo. 
Bueno, a lo que voy. Cuatro personajes en una casa. Cuatro inmigrantes, cuatro seres solos, viven juntos pero están solos, hablan solos, sufren solos. Un acontecimiento inesperado pondrá a prueba su amistad y provocará una serie de acontecimientos que marcarán sus vidas. 




Una polaca ninfómana,  un brasileño soñador y enamoradizo, un israelí que ha olvidado la cara de su propia madre y un chino deseoso de no serlo. Cuatro seres derrotados, quebrados por la puta vida y con unas historias a cuál más dura. 




Entonces comienza el experimento teatral. Brillante, genialmente dirigido por Víctor Quesada. Juego teatral inteligente y embaucador. Y por encima de todo, los cuatro actores. Nathalia Franco, Fernando Bocanegra, Juan Pablo Barragán y Erik Rodríguez. Te juro que a la salida tuvimos que buscar a ver porque estábamos convencidos de que eran una actriz polaca de verdad y unos actores chino, israelí y brasileño de verdad. Te juro por lo más sagrado que en mi vida he visto un trabajo más exhaustivo.




El trabajazo de los acentos y de las formas de hablar es ESPECTACULAR. Algo inaudito, nunca visto, acojonante. Si un actor debe ser meticuloso y riguroso con su trabajo, lo de estos cuatro monstruos no tiene nombre. Y encima mantienen todo el tiempo este nivel sobrehumano de interpretación. No es sólo el curro de los acentos que es alucinante, sino que componen unos personajes totales absolutamente íntegros y con una trabajo y una fuerza descomunales. 




Y aunque los cuatro hacen un trabajo de quitarse el sombrero, lo de Erik para mi gusto está por encima de los parámetros de lo humano. No sé cómo explicarlo, pero es que realmente estás viendo y escuchando a un chino. Pero chino de China. El trabajo tanto del acento como vocal en general es extraordinario. Te aseguro que nunca en mi vida había visto nada igual. Me pongo hasta nervioso recordándolo.  
Este espectáculo es carne de... "La casa de la portera" o de "La pensión de las pulgas" o de un sitio más grande aún, no sé. El concepto es como para "La casa" o "La Pensión" pero... no sé si cabría.





Lo que sí cabría es "Morir de amor" de la compañía "La maldita vanidad". Bueno, no es sólo compañía, también es un local. La maldita vanidad es un edificio, una casa de dos plantas preciosa con bar abajo y habitaciones arriba. En esas habitaciones se desarrolla "Morir de amor". Velatorio de Luis. Allí está su madre, neurótica, sufriente y teatrera. Aparece don Raúl, vecino y medio curilla enamorado en secreto de todo hombre viviente. Se despiertan Esteban y Dieguito, hermanos de Luis. Dieguito más joven, tierno y admirador de su hermano. Te lo quieres comer, y a su hermano Esteban le quieres pegar. Lleva fatal los celos de Luis y está bastante más encabronado con la vida que Diego. Llega Olguita, antigua novia del muerto y un auténtico bicho raro. Entonces aparece Leonardo, el amante de Luis. Empiezan a sospechar que Luis no ha muerto de muerte natural. Y se lía. Pero no como si fuera un vodevil, sino que se lía porque esos personajes solitarios, negativos y enfadados con el mundo no son capaces de vivir con los demás, de escuchar, de abrir sus corazones. Fascinante retrato antropológico de una sociedad tan sucia y oscura como Raúl, tan dura y cruel como la madre, tan asustadiza como Olga, tan tenaz como Esteban y a pesar de todo tan abierta y tierna como Dieguito. Daniel Diáza interpreta a Diego y te lo quieres comer a él también de lo tierno, dulce y  abierto que es y por la admiración que siente por su hermano muerto. Magistral, Daniel. Juan Pablo Urrego es Esteban, el hermano duro y macarra. Fantástico. Juan Pablo Acosta hace un don Raúl asqueroso, pelotilla y hasta tierno en su depravación y miseria. Juanita Cetina es Olguita, miserable, triste, ridícula y sobre todo, un alma pura y blanca. Fabulosa. Y Carmenza Cossío la madre perra. Muy buena también. Y de nuevo tenemos a Erik. 




Es el amante. Imagínate que el pobre tiene que defenderse solo frente a ese grupo de gente hostil y salvaje que por supuesto, le odian y no le reconocen como "viudo". Su monólogo frente al cadáver de su amor es de lo más espeluznante que se ha visto nunca. Y sus lágrimas, las de toda una sociedad que lucha por avanzar y que sólo quiere que se la respete. 
Trabajazo de todos los actores y muy bien dirigido. Por dios, que alguien lo traiga a España. Es único y salvajemente precioso. 





Y así, paso a paso, Erik se ha convertido en mi nuevo mito. No sé qué tendrá que pasar para que este actor ocupe el lugar que le corresponde, pero creo que habrá justicia divina y colocará a Erik entre los más grandiosos actores de su generación. Hasta el propio festival le ha dedicado un apartado en su web. Por algo será. Mi admiración eterna, don Erik.



  

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