miércoles, 9 de abril de 2014

Un hombre con gafas de pasta. La pensión de las pulgas.

Cuando vas a ver una función a "La pensión de las pulgas" puedes ir relajadito porque es más que probable que lo que veas, mole. ¡¡¡Menudo ojo tienen Martret y Puraenvidia!!! Si un día de estos, por ejemplo... hoy mismo, no sabes muy bien qué ir a ver, llama. Pilla para "Un hombre con gafas de pasta". No te lo pierdas. Te vas a mear de la risa y vas a flipar con los actorazos que tenemos en este país.
El texto de Jordi Casanovas es fabuloso. No tiene desperdicio. Utiliza un lenguaje nada rebuscado y resulta natural de verdad. Está escrito fácil y dinámico, tiene una ligereza brillante y un uso de los giros inesperados y del suspense magistral. Combina la coña más divertida con momentos tristes, monólogos serios con escenas de descojonarte vivo. Y mil giros que hacen que la historia de unas vueltas hacia sitios disparatados con una naturalidad y una maestría dignas de un gran autor. Textazo al que no le consigo encontrar ni un solo "pero". Es redondo. Y dirigido con sabiduría, sacándole el máximo partido a cada palabra y cada escena.
SPOILER. Allá tú si sigues leyendo, luego no digas.




Todo comienza con una cena de "amigos" para animar a una pobre a la que acaba de dejar su novio. La verdad es que los organizadores, Laia y Oscar (Olga Rodríguez y Markos Marín) son un poquito impresentables. Pero la nena, Aina, (Inge Martín) parece que ha nacido con un cartel que pone "te puedes pasar conmigo todo lo que quieras" escrito en la frente. Y todos se pasan con ella seis pueblos. Claro, es carne de cañón. Y tú, desde la sillita te descojonas, quizá por esa cosa de saber que no es real, que es teatro, que igual que Chaplin se pegaba hostiazos y tú te podías reír sin sentirte cruel, aquí te puedes descojonar de Aina y no sentirte un ser despreciable. Entonces aparece el cuarto invitado. Marcos. Hay gente que nace mala y es mala desde la cuna. Marcos (José Luis Alcobendas) es malo de nacimiento y lleva gafas de pasta. ¿Qué tendrá que ver, diréis? Pues eso, nada. Es un hijo de puta integral desde que aparece y hasta el final. Le quieres matar. Es como esos amigos capullos que meten el dedo en la herida, que humillan como sin querer, que conocen tus debilidades y allá que van. Pues eso, es lo peor de lo peor. Un auténtico soplapollas al que querrías humillar. Bueno, pero es que es más que eso. Es un auténtico vampiro. Y no es solo un vampiro emocional. Y es en ese momento cuando el texto da un giro absolutamente magistral y lo que venía siendo una farsa grotesca (el monólogo de la lectura del "poema" no tiene desperdicio) de repente se convierte en una peli de suspense o incluso de terror psicológico. Si hasta ese momento, el texto era fabuloso, con ese giro se demuestra una maestría brutal arrastrándote  hacia otros derroteros que ni el más listo se podría esperar. Eso sí, con un nivelamen de escritura tan magistral o más. Durante toda la función se manejan las tensiones perfectamente, y el nivel de tensión va subiendo poco a poco hasta llegar a unas escenas delirantes y fabulosamente dirigidas. Las dos "partes" de la función son totalmente distintas estilísticamente pero complementarias y le dan a todo el texto una maestría pocas veces vista. 
Y los actores... sublimes. A José Luis Alcobendas le quieres arrear dos hostias nada más verle. Quieres que sufra. ¡¡¡¡¡Es asqueroso!!!!! Está perfecto. está en el punto perfecto para no convertir a su Marcos en una astracanada infumable. Markos Marín está genial, te lo quieres comer. Adorable, gracioso, pobrecillo, tontolapolla, y con su sorpresa final aunque esta en un giro argumental que quizá sea lo peor de la función. No entiendo muy bien ese giro ni creo que aporte nada, creo que no está bien resuelto. Inge Martín es que la pobrecita mía... cómo no la vas a querer si le dan por tos laos. Ganial también en su estoicismo y brutal en SU cambio de registro. Olga Rodríguez quizá soporte el personaje más soso. Está fabulosa todo el tiempo, aunque quizá la pena sea que su personaje tiene menos recorrido.
En definitiva, otro acierto más de "La pensión de las pulgas". Este espectáculo va a estar en cartel todo lo que tanto los actores como en la pensión quieran. Va a ser uno de los exitazos del año. Fijo. Si no, al tiempo. Pero es que no es habitual encontrar un espectáculo con un texto tan buenísimo y cerrado como este y un plantel de actores tan cómodos y fantásticos. Venga, llama y reserva.          

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