sábado, 31 de mayo de 2014

Como gustéis. Valle Inclán.

Yo es que le tengo un cariño especial a esta función. Los interesados saben por qué. Y Roberto Enríquez también.  Así que iba a verla realmente con muchas ganazas.
No conocía de nada al director, Marco Carniti, la verdad. Reconozco que sacar adelante un Shakespeare no demasiado conocido y larrrrrrgo como dos días sin pan es arduo. Lo saca con solvencia. Eso si hablamos de lo que es el texto tal cual, porque personalmente opino que los números musicales directamente sobran, se los podían haber evitado y nos los podían haber evitado. Musicalmente son aburridas, no aportan nada a la historia de la música y sólo ralentizan una acción que en Shakespeare ya está de por sí lastrada por esas escenas de relleno muchas veces vacías. En el descanso (en el que hubo desbandada generalizada) la mayoría de la gente decía lo mismo: "si quitaran las canciones, mucho mejor". Pues sí, las canciones fuera. Además, muchos de los actores no tienen una dotes para la música nada destacables. Alguno incluso consiguió cantar su tema desafinando todas y cada una de las notas. Un desastre. Los que actuaban bien, cantaban regu o directamente mal y los que cantaban bien eran justitos como actores. Aparte, por supuesto, Verónica Ronda, que ella sí era fabulosa. Un portento vocalmenete y de presencia escénica. Bestial. 

  

Pero seamos positivos. Canciones aparte el montaje en sí está bien, todo está montado con buen ritmo y el tono jocoso del texto está ahí. Quitando las canciones, el montaje en sí de la obra de Shakespeare está bien, es correcto. Para mi gusto Iván Hermes está soberbio y Beatriz Argüello está increíble. Tenía ganas de ver en vivo a Iván Hermes y reconozco que es un gran actor con un manojo de recursos y de armas de grannnnn actor, aunque me da que en comedia le falta saber reírse de sí mismo un pelín más. Ya es un grandísimo actor, pero en unos años va a ser una bestia de los escenarios. Beatriz Argüello ya lo es. Es apabullante cómo alguien hace todo perfecto desde la primera a la última sílaba que sale por su boca. Fabulosa física y vocalmente. Y a nivel de energía, es una apisonadora. Si estaba genial en "Noche de reyes" y te la comías en esa joyita que era "Kafka enamorado", aquí se lleva por delante la función. Gracias a ella todo cobra sentido. El resto está desigual.



El grandísimo Roberto Enríquez está para mi gusto desaprovechado, además de estar el pobre tocado de la garganta. Eso me parecía al menos, y eso lastró un poco tanto su energía, como su poder de comunicación con el público (que siempre es mágico) e incluso le fastidió en sus canciones.
Pues lo dicho, que la función como tal, lo que es el texto de Shakespeare está bien, bien montado y bien dirigido. Así, sin mayores pasiones. Los actores, Iván y Beatriz fabulosos, Roberto, grande, el resto, desigual moviéndose entre lo correcto y lo asombroso (para mal, claro). Y Verónica Ronda que está en otro plano. Bestial. Un fenómeno de la naturaleza. Lástima que no se pueda separar el texto de la parte musical, que esa sí que es un desastre total. Una pena, porque este espectáculo lo dejas en 2 horas en lugar de las casi tres que dura (descanso aparte) y la gente saldría mucho más contenta.         

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