miércoles, 16 de julio de 2014

FRINGE 2014. Jornada 7.

Suit.Case.



Espectáculo visualmente muy poderoso, con imágenes brutales y una estética impactante y visualmente muy llamativa y atractiva. Aunque la verdad es que no bailan demasiado, y el discurso se pierde un poco de lo muchísimo que retumba la nave 16. A ratos parecía un poco uno de esos ejercicios de primero de interpretación en los que te decían: "ahora sois todos un fruto seco", y toda la clase acababa revolcada por el suelo gimiendo y retorciéndonos. Pero indiscutiblemente es un espectáculo poderoso visualmente y sí, te tiene pegado para ver qué pasa. Pero un poco frío.   


Le buffet.

Pues mira, sinceramente me parece una chorradilla. Te dan un menú, eliges cinco platos (conceptos) y luego entras en un espacio donde te mueres de calor a chorro limpio y donde te pasan unas imágenes que ilustran los "platos" que has elegido. Lo malo es que son vídeos un poco chorras o de esos que has visto en el Facebook de la gente o en youtube en tardes de esas en las que te da por buscar vídeos de misses tropezando. Una chorradilla, en definitiva. Inocua, eso sí, pero no dejan de ser 2 euros. Nada que ver con la APNEA del año pasado. 


Tres en coma.



Recuerdo la primer vez que me subí a un escenario. No recuerdo la primera vez que me llevaron al teatro. Recuerdo momentos mágicos, milagrosos. Recuerdo esa sensación de sentirte transportado a otra realidad interpretando y viendo interpretar. Recuerdo haber reído y haber llorado en un teatro más que en la vida misma. Recuerdo las sensaciones encima de un escenario cuando se producía la "magia" del momento único e irrepetible. Pero no recuerdo haber visto nunca nada como "3 en coma". Desde el comienzo hasta el final es una cosa inenarrable. Te juro que todavía no sé si ellos son así a propósito o si están "haciendo" que son así. Lo que es verdad es que ese tono y ese lenguaje no es el que yo busco en un teatro. Después del arrollador éxito de la adaptación de la obra de Shakespeare para convertirla en "Los Mácbez", Cavestany da el resto en la ristra de chistes que suelta por esa boca el prota, un señor en coma que se empieza a comunicar con el mundo exterior y se convierte en monologuista ¿cachondo? Se oyeron cuatro risas con el primer chiste, tres con el segundo, dos con el tercero y así hasta el chiste 296, con el que lo que se oían eran los grillos de la calle. Y también te digo, que para ser el estreno y estar plagado de colegas, los aplausos fueron ya no tibios, sino fríos de cojones.  


20 de noviembre.




La compañía vallisoletana Rayuela presentó en la sala 2, un montajazo dirigido por la multipremiada Nina Reglero. Y debo decir que yo personalmente, me quedé pegado a la butaca. 
La historia es brutal, tan brutal como la vida misma y la forma que ha elegido Nina (no se puede tener un nombre más teatral) es igual de brutal. Igual meto la pata y no era lo buscado, pero en apreciaciones estéticas cada uno ve las cosas de una forma. A mí me pareció que la estética, lo que visualmente yo veía, me llevaba a un universo "punk". Me sentía como en un rollo años 80, punk, alemán, con toques casi de Koltès pero con la rabia más a flor de piel. En la piel de ese monstruo que es Raúl Escudero, que no puede dar más de sí. Entrega todo, cuerpo y alma en un ejercicio salvaje al que si hay que ponerle algún "pero" es quizá algún problemilla de dicción, pero ¡¡a ver quién es el majo que se presenta en la 2 del Matadero soltando bilis por la boca, derrochando energía y adrenalina como un salvaje y no roza alguna palabra!!
Genial utilización de vídeos y luces, música brutal, desgarradora, videoproyecciones que te suben el nivel de rabia y todos los elementos de la función enfocados en subir el nivel de desasosiego de tal forma, que a mí me faltó na y menos para saltar, quitarle la ametralladora de las manos y lanzarme a tiros yo mismo. 




Por rebuscar algo así más flojo... quizá los puntos álgidos de la función sean demasiados. Quiero decir, que cuando hay un pico de tensión, a continuación, decae mucho. Claro que hay que respirar, porque si no, el público no lo aguantaría, pero tras un momento clave, lo que viene después decae demasiado. Y es que hay muchos puntos álgidos. E incluso tienes la sensación varias veces de que es el final, que se ha acabado y que no hay nada más. Y sigue. Esa mesura en la tensión, para mantener el interés y el culo apretao tol rato sin que decaiga sea lo más jodido y hay veces en las que el interés sí decae. Pero es que todo es tan brutal que mantener el listón al 125% todo el rato, sin parar, sería demasiado. Bravo por traer este espectáculo salvaje, brutal, y descarnado. Y desde luego mucho más efectivo a la hora de mostrar la mierrrrda de esta sociedad que muchas otras críticas más... facilonas. Un imprescindible. 

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