domingo, 6 de julio de 2014

Quizás amar... El Umbral de primavera.

La propuesta que la compañía Vía Muerta ha estado presentando en "El Umbral de Primavera" es un experimento emotivo y sensorial que te lleva a terrenos pantanosos.
Dos historias, dos mundos, dos épocas, dos planteamientos estéticos, dos relaciones, dos barreras insalvables. O no tanto. En definitiva, el amor ha sido y es siempre el amor. Y decidir entre el deber y el querer también. Deber y  querer, corazón y cabeza, amor y obligación, futuro y presente, aventura o seguridad, tripas o coco.



Dos actores, un espacio sugerido y simplemente limitado, dos seres que te reciben con la soledad en sus ojos. Jorge San José es el hombre. El deber y la pasión. Dos registros opuestos e igual de convincentes. Gran trabajo lleno de verdad. Mónica García-Ferreras es un animal del escenario. Da vida a dos personajes antagónicos con una riqueza de matices y con una verdad interior alucinantes. Actriz entregada y llena de dramatismo desde la mirada hasta la tensión corporal. una gozada disfrutar de una actriz sabia, de toda la vida, de las que han currado como locas durante años y años y transmiten esa sabiduría. Sólo hay que ver cómo mira y cómo escucha. 
Eso sí, el espectáculo tiene una pega. Que dura poco. Cuando por fin consigues centrarte en la función, casi se acaba. Yo quería más y más y más. 
Creo que de momento han terminado en "El Umbral", pero estoy totalmente convencido de que cualquier programador medianamente inteligente se los llevará a su sala ya mismo, así que... al loro, y en cuanto los veáis por ahí anunciados, a pillar entrada.  

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