lunes, 20 de octubre de 2014

Gala 35 aniversario. Compañía Nacional de danza. Canal.

Cualquiera que me lea sabe que lo mío con la CND es devoción. Me corro vivo cada vez que veo a estos pedazo de artistas de es disciplina, que también he repetido mil veces, me parece de las más o la más sacrificada. Una carrera que exige una preparación continuada y límite para desarrollar una carrera corta, llena de lesiones y con muy poca ayuda. Para mí, la gente de la danza son los héroes más héroes de las artes escénicas. Así que sí, yo voy con la sonrisa por delante y mi body y mi soul entregados ya al placer antes casi de entrar. Yo soy así. 
Cuatro horas que si llegan a ser ocho habría gozado el doble. Un recorrido por los 35 años de vida de esta compañía (con las ausencias sabidas por todos, lógico) intercalando vídeos ilustrativos de distintos directores, creadores, creaciones y momentos históricos. La emoción desbordada de ver caras, coreos y sensaciones que forman parte de la historia cultural y por tanto vital de un país. Especialmente emotivo el vídeo dedicado al genial Tony Fabre, claro.
Claro que como en todos los menús diseñados para contentar a gentes variopintas o sencillamente al hacer un repaso de tantos nombres y filosofías distintas, el resultado es también variado. Así que me voy a centrar en lo que más me gustó.



     
El paso a dos de "El Corsario" fue una maravilla. Yae Gee Park tuvo algún momento de duda pero Alessandro Riga estuvo brillante y fantástico, aunque debería sonreír más, porque tiene un gesto demasiado duro y le vendría bien suavizarlo un poco. Pero tiene unas piernas portentosas, unos giros perfectos y unas zancadas amplias y bellas. Y es guapo paburrir. 




"El cisne" de Esteban Berlanga me enloqueció. Yo es que ya esa música la tengo entre mis favoritas y siempre que veo coreos distintas de esta pieza, me vuelvo loco, pero la elegancia, la precisión, la tensión corporal, la expresividad y la enorrrrrme sensibilidad para con la música y el gesto de Esteban Berlanga... me envolvieron y me trasladaron a ese lugar en el que uno es feliz.




El "Violon d'Ingres" de Fabre es una maravilla total y completa y ahí los chicos y chicas de la CND soltaron todas sus mejores armas. Es el terreno en el que mejor se desenvuelven y estuvieron maravillosos. Destaco, como siempre, pero por propio amor (no por amor propio) a Jessica Lyall, pero es que su sonrisa de muñeca me trastoca. Maravilloso homenaje a Tony Fabre donde vimos de lo mejorcito de la noche.   




Del "Minus 16" ya hablé en su momento y reitero cada palabra. El momentazo de la noche. 




Pero "Aimless" de y con Dimo Kirilov Milev y la novena maravilla del universo que es Tamako Akiyama fue lo más brutal y sobrenatural que he visto en mucho tiempo. Incluso había momentos en los que parecía que Tamako volaba. Y no es una figura, es totalmente literal. No he visto nada tan bello y tan cercano a mí en mucho tiempo. Y ellos dos, ambos son dos fenómenos de la naturaleza, aunque Tamako es lo más espectacular y perfecto que te puedas echar a la cara.
En definitiva, un gran espectáculo que contentó a todo el público, levantó pasiones abrumadoras y gritos desaforados de emoción y que nos llevó a todos durante cuatro horas al mundo ideal en el que reina la belleza y todos somos felices.  

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