sábado, 1 de noviembre de 2014

Ámame. La pensión de las pulgas.

Los "encuentros" que he tenido en estos últimos años con Carlota Ferrer ("Los nadadores nocturnos", "Misántropo", "Maridos y mujeres", "Las hermanas Rivas", "Ámame"...),  se saldan con bastantes aciertos, incluso alguna obra de culto. Como directora me quité el sombrero ante aquellos "nadadores nocturnos" que eran poesía pura y submundo retorcido y enfermo. 
Lo que tenemos en "Ámame" es "Misery" de Stephen King y William Goldman, autor de la novela y guionista de la peli. Y sí, "Misery" me gustó mucho en su momento y Kathy Bates estaba genial y todo eso. Pero claro, es que es "Misery". Ya puedes cambiar el Valle de Tuscany por el del Jerte y contar que la prota, una bodeguera malvada llamada Angustias Channing tiene un mayordomo llamado Ling Chu y que aparece su sobrino Chus Giovanni con su familia a luchar por la bodega que aún así estarás contando Falcon Crest. En Ámame, han cambiado la nieve por el campo, al escritor por un actor y a la friki con horquilla por una fan bastante más interesante, eso sí, que la Annie Wilkes de la Bates. Pero vamos, que es Misery. Lo que sí es un acierto respecto al original es que la chica, la friki, la prota, la tarada es bastante más normal. La ves y tanto el aspecto como su forma de hablar, de tratar al prisionero es mucho más normal y cotidiana y eso le da a la función un toque naturalista mucho más terrorífico.



 Óscar de la Fuente está fabuloso como actor preso, dándolo todo desde la inmovilidad, con los recursos justos, lo más difícil, demostrando una vez más que es un todo terreno, o mejor dicho, un pedassso de actor que saca adelante todo lo que le eches. Carlota Ferrer compone un personaje con muchas vueltas, terrorífica en su mirada y en su aparente deambular cargado de energía desbocada soterrada. Da miedo verla tan "normal". Por supuesto, cuando tiene que desplegar matices y vueltas las tiene todas, es innegable que sabe perfectamente lo que quiere dar en cada momento. Y compone, como digo, un personaje menos caricaturesco que el de su colega norteamericana y más tenebrosamente normal. Hubo una cosa que no me gustó. Y ya lo noté en "Las hermanas Rivas". Las canciones. No es que estén mejor o peor cantadas, eso da igual, pero están cantadas muy deprisa. Quiero decir que tres canciones o cuatro son muchas. Pero no se pueden cantar deprisa, rapiditas, como para quitártelas de encima pronto. Imagino que la letra tendrá que ver con la acción. O si buscan un efecto sedante o relajante en la tensión de la acción, habría que cantarlas lentamente, dejando que las notas produzcan su efecto. Pero están cantadas así como de procedimiento y pierden efecto. 
En definitiva, que la historia se desinfla enseguida, en cuanto ves que te la sabes y que ya la has visto. Aún así te queda el gusto de ver el trabajo de estos dos seres dotados para el teatro y que tan cerquita notas que destilan verdad por todos sus poros.    

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