sábado, 28 de febrero de 2015

Los cuentos de la peste. Teatro Español.

Le toca el turno al ¿cuarto? montaje sobre textos de Vargas Llosa. Grannnn decisión la de programar este ciclo... madredediosssss. Y le toca el turno a... estos "Cuentos de la peste". 
Amos a ver cómo lo administro... Bueno, este es... o mejor dicho "era" un texto inédito. La mayoría de las veces, los textos que permanecen inéditos es por algo. Quiero decir, que quizá, en algún caso, puede, a lo mejor, igual sería mejor que siguieran inéditos. Sobre todo si consisten en unos cuentecitos insulsos, oídos cien mil veces, con referencias tan "interesantes" como las monjas de un convento que se quieren beneficiar al mozo de turno. Algo inédito, vamos. 
Pues eso, que el texto ya de por sí me parece viejo, anticuado, insulso, carca, reaccionario y apolillado. Eso de que dos señores se jacten de estar solteros "porque no han conocido una mujer a su altura"... o lo de que el prota afostie y veje continuamente a su supuesta amada y nos quedemos todos tan pichis... como que no va conmigo. A ver, que Vargas Llosa evidentemente es premio Novel, yo no voy a discutir ni cu calidad ni su obra así en general, sólo digo que este texto podría seguir inédito y el planeta seguiría girando igual. 
Y ya lo que sea el propio autor el que se haga al prota... no le encuentro yo ni razón ni perdón. Porque si lo hiciera bien todavía. Pero es una nulidad actoral. No hace absolutamente nada de trabajo actoral. Está, habla y va de un sitio a otro. Punto. Y cuando entre tanta naftalina, los actores que hay en escena consiguen elevar un poco el nivel de tensión dramática, llega él, abre la boca y todo al suelo. De verdad, debería estar haciendo ese papel un actor. ¡¡Y será por actores en este país!! 



A su alrededor gira Aitana Sánchez-Gijón afectadísima, como si fuera una especie de ninfa salida de "Juego de tronos" pero hablando con una afectación dulzona exagerada. Aún así defiende con garra los momentos más interesantes. Pedro Casablanc, Óscar de la Fuente y Marta Poveda hacen todo lo que pueden y más, mucho más para sacar adelante este mamotreto demostrando que los tres están muy por encima de sus personajes, y que son realmente unos actores fantásticos, unos mastodontes que hacen lo que les pidas. Están brutales los tres. Pero claro, intentan sacar adelante algo que no hay por dónde cogerlo. Aún así me quito e sombrero ante todos y cada uno de ellos. 
Joan Ollé consigue que el espectáculo transite entre el bostezo y el cabeceo en la butaca y el esperpento desaforado rozando los números de "Martes y trece" con un momento cumbre que es el cuento de la "pija". Sin palabras.

La gran duda que me asalta es cuánto habrá costado vaciar el patio de butacas del Español para hacer esa escenografía... vistosa y vacía a partes iguales, con una mula muerta que no sé qué pinta ahí. En fin, que no es la primera vez que se vacía un teatro, pero las otras ocasiones pa mi gusto, era por algo. Quizá con el pastizal que ha debido de costar hacer esto se podían haber pagado algunas funciones en la sala pequeña seguro que mucho más interesantes.      

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