sábado, 3 de diciembre de 2016

Mármol. Valle Inclán.

Antonio C. Guijosa, ayudante de dirección de Ernesto Caballero, dirige para el CDN en la pequeña del Valle Inclán un coproducción entre este teatro público, la productora de Guijosa; Serena Producciones, El Vodevil e Iria Producciones. Guijosa ya había dirigido anteriormente "Serena Apocalipsis" y uno de los fragmentos de "Trilogía de la ceguera" para el CDN. 



En esta ocasión ha escogido el texto de Marina Carr, escritora irlandesa y presentan en el Valle Inclán un trabajo interpretado por Pepe Viyuela, José Luis Alcobendas, Susana Hernández y Elena González.
Vaya por delante que el espectáculo no me gustó nada. Como siempre, esto no deja de ser mas que una opinión personal, particular, única e intransferible. Tan digna de respeto o de olvido como cualquier otra opinión. 
Ya desde que se apagan las luces empieza a sonar una musiquita como de vodevil de matrimonios y por un momento te trasladas al Maravillas o al Marquina (teatros ambos donde he visto espectáculos muy buenos, dicho sea de paso). Me refiero a que sospechas que vas a ver una comedia ligera de esas de conflictos matrimoniales en los que una anécdota boba de pronto provoca que se diga lo que nunca se ha dicho y que ocurra lo que inexplicablemente nunca había sucedido hasta ese momento. Un texto de esos en los que los personajes se explican continuamente, dicen en voz alta por qué hacen lo que hacen y por qué reaccionan como lo hacen. Por si acaso tú no lo descifras, ellos mismos te analizan sus reacciones, te dicen lo que nunca antes habían dicho ni siquiera a sus parejas y enlazan frases de libro de autoayuda o de carpetera como si tal cosa simplemente para justificar una crisis de pareja que no te explicas cómo no se había producido antes.
Escenografía nada destacable, luces normales, dirección escénica al uso y texto que arranca de esa forma, como un vodevil matrimonial blanco y de repente todo da un giro inexplicable para intentar convertirse en una especie de drama o de propuesta filosófica o vital o algo que particularmente no despierta mi interés ni formal, ni textual ni emocionalmente. 

Quiero dejar claro que admiro a cualquiera que saca adelante un proyecto en el que cree, al que ha dedicado esfuerzos, ensayos, noches en vela, dedicación, preocupaciones, mucho empeño y seguramente su dinero, sus sueños y su tiempo. Todo eso despierta mi admiración sincera y en ese sentido me quito el sombrero ante todos los implicados y responsables de "Mármol". Pero otra cosa es que el resultado te pille o no te pille y en este caso no me pilló en ningún momento.




Pepe Viyuela está muy bien, ha demostrado muchas veces que es muy bueno y aquí lo que hace está bien. Pero ni la historia, ni la dirección ni el texto dan para más. José Luis Alcobendas personalmente me suele gustar siempre. No en esta ocasión, en la que le veo afectado, sobreactuado y como si estuviera declamando verso todo el rato. Elena González está como con poca energía, como floja, sin tensión corporal ni peso escénico. Creo que el personaje no le va mucho o no ha sabido encontrar el punto que una sus energías. Además su personaje, para mi gusto, actúa de forma inexplicable y nada creíble. Aparte de tener un punto machista tremendo que a mí me despertó más rechazo que empatía. Susana Hernández está fabulosa. Sin duda lo mejor de la noche. Pisa con energía, tiene presencia y densidad escénicas. Camina, actúa, bebe y dice desde un buen sitio y consigue ser creíble en ese personaje repelente y poco "salvable". 
También me llamó la atención un detalle de dirección. Las mujeres se sientan como si fueran quinceañeras, con un pie sobre la silla, tumbadas, recostadas o en actitud dinámica y frívola. Ellos sin embargo, se sientan con las piernas abiertas. No sé a qué responde esta actitud, la verdad o si es simple casualidad, pero me llamó la atención. 

Reitero mi admiración y respeto por el trabajo de cualquiera que se sube a un escenario y dedica su vida a ello y simplemente lamento que su esfuerzo, en este caso, no conectara conmigo, dejándome frío y exactamente como había entrado. Por supuesto el problema es mío.    

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