domingo, 11 de diciembre de 2016

Navidad en casa de los Cupiello.

Antonio C. Guijosa, el director de "Mármol" fue ayudante de dirección de Ernesto Caballero, actual director del CDN. Aitana Galán también fue ayudante de dirección de Caballero y ahora dirige este Eduardo de Filippo en la pequeña del María Guerrero. 
Hasta la fecha no he visto ningún montaje de Aitana Galán que me haya convencido del todo. "Málaga" tenía el seguro de contar con Roberto Enríquez y con Ana Wagener y por eso alcanzaba grandes cotas artísticas. El poderío estaba en ellos dos, salvando la dirección un tanto impersonal de Aitana Galán. 



En esta ocasión, Aitana vuelve a colocarse en un sitio desconocido para contarnos este gran texto del maestro Eduardo. Un sitio desconocido desde donde simplemente nos muestra la anécdota. La primera parte es lenta, sin ritmo, con unos actores que se esperan los unos a los otros, donde lo artificial y lo recreado se apoderan al instante del escenario. Artificio falso, energía dislocada, punto de vista ausente y un ritmo cadencioso que preceden a un segunda parte enloquecida, desbocada, esperpéntica (en el mal sentido de la palabra) y embarullada. Afortunadamente aquí ya entra en juego Daniel Moreno y consigue elevar junto con Sansegundo, el resultado. 
Aitana Galán y Jesús Gómez Gutiérrez firman esta versión de la obra de Eduardo de Filippo y le añaden unos toquecillos actuales (desahucios, protestas callejeras, euros y... poco más) para acercar un texto que ya de por sí es lo bastante reconocible como para que no necesite de ningún ingrediente más. El texto de todas formas es brillante, divertido, ingenioso, ácido y Felliniano. Lástima como digo, que en la primera parte se vea tanto el artificio y en la segunda parte hayan optado por el barullo y el desmadre. Ni la escenografía ni las luces son nada del otro mundo, simplemente funcionales. 
Quiero destacar el gran trabajo de ese pedazo de actor que es Fernando Sansegundo, haciendo una creación italiana, española, racial, divertida, muy auténtica y plagada de matices y de sabiduría. Fabuloso. Como Daniel Moreno, uno de los personajes más pequeños pero más llenos de detalles de gran actor. Su forma de escuchar, sus reacciones, su presencia y su peso escénico son realmente admirables. Especialmente en medio de este batiburrillo en el que parece que cada uno se busca la vida como puede. El resto navega un poco entre la dicción espesa o demasiado castiza, la desgana y al ausencia de puntos en los que asentar un trabajo medianamente sólido. 
Una lástima que este texto hilarante y ácido del maestro Eduardo de Filippo se vea envuelto en un resultado enmarañado, poco certero y con el único aliciente de ver a un puñado de actores de distintas procedencias intentando que esa estampa le de al espectáculo el toque "pintoresco" suficiente como para obviar la maraña que nos presentan.        


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